Archivo

¿Contáctamos?

Nombre

Correo electrónico

Mensaje

Created by Templates Zoo

Renacuajos infantil

El amor por la lectura

Tengo claro que el amor por la lectura no es algo que surja así como así... A veces las niñas y los niños te asombran y dejan salir esas historias de los cuentos en sus sesiones de juego. Pero... ¿Por qué unas historias o personajes salen más que otras? 

Tengo claro que como cualquier amor no se puede construir por "obligación". Si obligo todos los días a las niñas y a los niños, antes de ir al comedor, a leer cuentos -le doy un cuento a cada uno y pasado un tiempo los fuerzo a cambiar el cuento- llegará un momento que se aburrirán y detestarán ese momento.

“El buzón de las palabras” de Lucia Antonini  representa a un niño que escribe en una esfera fragmentos de “La historia interminable”. Situada en la Plaza de Carabanchel.
 “El buzón de las palabras” de Lucia Antonini. Representa a un niño que escribe en una esfera fragmentos de “La historia interminable”. Situada en la Plaza de Carabanchel (Madrid).

Las niñas y los niños, desde temprana edad, nos muestran atracción por los cuentos, ¿A qué me refiero con atracción?

  • Para un bebé de 6 meses la atracción puede ser chupar las páginas de cuentos.
  • Para un bebé de 9 meses está en sacarlos del cesto, uno por uno, y probar a sacudirlos para ver qué pasa.
  • Para un niño de 16 meses está en emplear los cuentos como elemento de construcción.
  • Para un niño de 36 meses puede estar en preparar la comida como la mamá de Caperucita en el Rincón de la casita.
  • Para un grupo de niños de entre 29 y 32 meses está en correr y esconderse porque viene el lobo de los Tres Cerditos.

Cuando una niña o un niño toman un cuento para leer, implica que hay una atracción...
Podría seguir mostrándoos atracciones pero lo realmente importante es el papel que asume el adulto en esas atracciones. Tiene que saber emplear esa acción distinta a la de leer para acercar el universo que hay detrás de los cuentos. Eso no todos lo saben hacer, requiere habilidad, perspicacia y un profundo conocimiento de la esencia de ser niña o niño.

No sé hasta que punto se puede evaluar el acercamiento a la lectura de los más pequeños, porque casi siempre son ítems un tanto sosos, que se quedan en la cima de todo el potencial que se esconde en el acercamiento a la lectura. Es chirriante que se relegue a un segundo plano momentos de incalculable valor como cuando un niño de 18 meses te trae un cuento y te pide que lo cojas en brazos para leérselo; o cuando un niño de los mayores muestra un cuento a un bebé de 6 meses; o la emoción que desprenden cuando se les descifra un cuento ante sus ojos: alegría, tristeza, sorpresa, risa,...; o cuando un grupo de 3 niños del aula de 2 años reclaman al adulto que les cuente un cuento...

Yo leo porque me encanta, porque me agrada, porque me entusiasma, porque descubro cosas... Para mi leer es un placer y tengo claro que el acercamiento a la lectura de los más pequeños también debe ser algo placentero.

Reconozco que hay temporadas que leo más que otras. ¿Cómo paso de una a otra? Vuelvo al hábito lector cuando encuentro algo que me enciende la chispa para retomarlo (puede ser el nuevo título de uno de mis autores preferidos, una portada que me llama la atención y me dejo embriagar por su contenido, la visita inesperada a una biblioteca o librería,...). Con las niñas y los niños pasa lo mismo: hay temporadas que se sienten más atraídos por los cuentos, hay algunos a los que les cuesta más acercarse a la lectura (detrás de ellos a veces hay entornos poco estimulantes) Los adultos debemos crear variadas atmósferas, situaciones,... que inviten a acercarse a la lectura y ser ejemplo: si queremos niñas y niños lectores, tendrán que vernos leer.

El amor de los más pequeños por los cuentos surge del entorno que rodea al niño. No vale cualquier entorno. Si una niña o un niño no se siente atraído habrá que preguntarse qué falla. A veces hay que fijarse en simples detalles cotidianos: ¿cómo reacciona el adulto cuando ve un cuento por el suelo?, ¿le da igual que haya cuentos rotos o estropeados en la biblioteca del aula o de casa?, ¿cómo dispone los cuentos en el aula o en casa?, ¿obliga a "leer" a los niños?...

El amor por los cuentos no solo brota en el momento en que un adulto les muestra uno, el amor por los cuentos surge de la espontaneidad de las niñas y los niños y para que surja ese sentimiento hay que darle otros usos a los cuentos: apilarlos, sacarlos y meterlos en una cesta,…

El amor por los cuentos no surge de su uso instrumental para trabajar los números, los colores, la agresividad o para ayudarle a dejar el chupete. Debemos cuidarnos mucho de no provocar el efecto contrario al deseado: el aburrimiento y rechazo de los niños.

El amor por lo cuentos surge espontáneamente y tiene que salir de la propia niña o del propio niño. Es bueno leerles... Nadie lo duda pero con amor, con cariño, con delicadeza... Saturarlos de lecturas los aburre. Emplear pocos cuentos también. Leer por leer sin que el adulto muestre amor por lo que tiene delante es igualmente pernicioso, porque las niñas y los niños lo notan y acabarán pasando de nosotros y de la lectura. Y vosotras ¿cómo trabajáis el acercamiento a la lectura en la etapa de 0 a 3 años?

No os perdáis la sección REFLEXIONES CAFEINADAS donde os invitamos a analizar vuestro día a día en la escuela.  

No hay comentarios

Publicar un comentario

¡No os olvidéis de dejar vuestra huella por aquí!