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Renacuajos infantil

Reflexionando sobre la escuela rural...

Es fascinante llegar a la escuela y ver como unos ojos te miran, le sonríes y no duda en acercarse a ti para contarte con todo lujo de detalles como hacía cuando iba con su tío a por las vacas o como era el toro del vecino que vive al lado de la casa de sus abuelos.

El otro día un alumno me pregunto: "¿Tú tienes vacas en casa?" Le expliqué que vivo en un piso y que no es un sitio muy cómodo para tener vacas, ovejas,... Él me mira, se pone serio, y me suelta: "tranquila Isa, puedes venir a mi casa cuando quieras a verlas y a cuidarlas,...". Mi alumno es lo suficientemente listo para ver que su educadora no tiene el privilegio del que él goza.


Las escuelas sitas en zonas rurales, están hechas de otra pasta, suena mal, pero no me neguéis que no tienen un punto que las llena de magia. Los entornos que les rondan están tan llenos de oportunidades de aprendizaje: el mundo animal, el mundo natural, las actividades humanas y los acontecimientos vinculados a la agricultura y ganadería,...

Dentro de sus paredes el aire es diferente: la cercanía de las personas (normalmente todos se conocen), los acontecimientos (la matanza, las fiestas del pueblo,...), las conversaciones,... hasta el paso del tiempo se da de otra manera. Quizás sea debido a que al ser un número más pequeño de usuarios se crean vínculos más fácilmente y permite trabajar de una manera más flexible e individualizada.
 
Es tan agradable escuchar a los niños hablar de vacas, de la matanza del cerdo, de que van a "sachar" - arar- las patatas, con una naturalidad y un desparpajo que me es envidiable.

En su juego libre, ese momento en que los adultos damos pie a que saquen lo que llevan dentro, está cargado de simbolismos hacia ese mundo. Acciones como usar una escoba como si fuera una azada o conducir un tractor para ir a buscar hierba para las vacas, a la que se suma una niña con una carretilla para ayudarle a cargar y a descargar.

Pasamos buenos ratos conversando sobre la última hazaña del niño en casa de los abuelos queriendo huir de una gallina que lo perseguía,...  Sobre lo que le pasó a la pobre Paloma (una vaca que andaba un poco enferma) y a la que fue a ver "el médico", la pinchó y ya se recuperó. 

A veces tenemos que acompañar a algún amigo que ha sufrido un revés: como el disgusto de perder al perro de la casa de sus abuelos que ha sido atropellado por un coche. Pero en la escuela eso tiene cabida porque acogemos a los niños en toda su esencia (por lo tanto sale lo bueno y lo malo).

Soy consciente que hoy día en el mundo rural también podemos ver industria, empresas vinculadas al sector turismo, empresas ligadas al sector servicios,... pero no podemos negar que la base del sistema económico de los sitios por los que ando es la agricultura y la ganadería.

"El mundo rural y la escuela rural siguen existiendo y deben de tener la consideración como tal. No tendría que entenderse como un mundo superado y sin sentido actualmente, si no todo lo contrario, un ámbito geográfico, estructural, curricular y organizativo que habría que atender y cuidar con la mayor sensibilidad y esmero". (Fuente: http://didac.unizar.es/jlbernal/articulos_propios/pdf/01_escruralls.pdf)

¿Realmente aprovechamos todo ese potencial que nos viene regalado en esas escuelas? 

Podemos pensar que es algo simple, llano, banal, rutinario,... y que como lo ven en su casa, día sí y día también, tomamos la iniciativa de desligarlo de la escuela. ¡Qué osados aquellos que desligan la escuela del entorno! Sobre todo porque la realidad que ronda por el entorno de la escuela debiera ser la base sobre la que se inspirara su proyecto educativo.

Para ellos, los niños, el mundo rural es un mundo lleno de acontecimientos, cargado de lecciones: "Mi abu me dice que a las vacas hay que cuidarlas, hablarles bajito, no asustarlas, no correr por la cuadra, darles caricias,...". Esto nos llevó a profundizar una tarde sobre lo importante que es cuidar los animales.

Seamos realistas el respeto al mundo rural, la valoración de la agricultura y la ganadería,... no se trabaja ni con fichas, ni con manualidades, ni con canciones, ni con recitados tipo: "la vaquita hace muuu",...

Quizás nosotras, como maestras y educadoras, tengamos algo que aportar para poner en boga ese mundo. Excusas: "como es lo que ven todos los días en casa", "como yo no conozco ese mundo...",... refuerzan la idea de que no es mundo tan atrayente y con el grado de sofistificación adecuado para incorporarlo en nuestras escuelas.

Pero oigan no dudamos en tener a los niños sentados tiempo y tiempo, en hacer filas, en hacer fichas y fichas, en hacer el libro viajero para que nos cuenten su fin de semana con la mascota de clase,... prácticas todas ellas contrarias a la naturaleza del niño.

Es evidente que el mundo rural no está pasando por su mejor momento: la marcha de las personas a ciudades, los ganaderos se están manifestado en algunas ciudades para reclamar su derecho a un precio justo por la leche (pinchad aquí o aquí), etc. etc.


Pero quizás tengamos que ver qué podemos hacer para encender la chispa de nuestros alumnos y si hay chispas, los adultos tenemos que sacarles partido y no apagarlas.

Y os lanzo una pregunta... ¿Qué creéis que pasaría con las escuelas infantiles de 0 a 3 años, los comercios, las industrias,... si la agricultura y la ganadería fuesen a pique? 

8 comentarios

  1. hemos pasado de ser un país agrícola-ganadero, primer sector, a ser un país de servicios, tercer sector. Hemos despreciado a la gente que trabaja en el campo porque no consigue el poder económico que existe en las ciudades, falso concepto. Hemos abandonado lo que nos daba de comer de forma natural y ahora comemos todo manipulado. Que qué pasaría con las escuelas rurales??? lo que ha pasado siempre, que la Historia es cíclica y que dentro de unos años nos daremos cuenta de la tontería que hemos cometido y volveremos, qué remedio, al campo. De hecho ya lo están haciendo muchos jóvenes.

    Felices navidades, Isabel.

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    1. Totalmente de acuerdo... Gracias por el aporte, Blanca.
      Felices Fiestas. :)
      Un abrazo.

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  2. La escuela rural tiene mucha magia. Yo tengo maravillosos recuerdos.
    Bonita entrada.
    Feliz Navidad.

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    1. Lo cierto es que sí y muchos secretos.
      Gracias por el aporte, Blanca.
      Felices Fiestas. :)
      Un abrazo.

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  3. Muy buenas tu entrada Isabel,siempre que paso por aquí me hacés reflexionar sobre temas que quizás no le he dado la importancia suficiente o lo he visto desde otro punto de vista. ...y no me viene nada mal usar la cabeza de vez en cuando jajajj
    Te deseo unas felices fiestas!!!
    Un beso grande.

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    1. Jajajaja. Me agrada que le dés a la cabeza...
      Felices Fiestas. :)
      Un abrazo.

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  4. Una reflexión muy realista pero difícil de invertir, ahora para ver una vaca hay que ir a la granja escuela o para utilizar una hazada hay que preparar un pequeño huerto escolar que en unos meses posiblemente se abandone. En un futuro, como muy bien dice Blanca B. nos daremos cuenta de las grandes posibilidades que nos brinda el entorno rural frente al mundo urbanístico y las nuevas tecnologías. La gran pregunta es ¿cómo?. FELIZ NAVIDAD :-)

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    1. Totalmente de acuerdo... Es muy para reflexionar, en mi contexto difícil no es ver una vaca, porque es un pueblo. Pero se está desvalorizando desde la propia escuela, algo que me parece una temeridad.
      Gracias por el aporte, Eva.
      Felices Fiestas. :)
      Un abrazo.

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