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Renacuajos infantil

La ausencia, el regreso, el rencuentro,...: oportunidades de aprendizaje


¿Cómo vivimos dentro del día a día del aula la ausencia de un niño por enfermedad o por circunstancias familiares?, ¿tenemos un ritual significativo para tomar conciencia de quién está presente o no?, ¿no es un tanto estándar y está un pelín sobrevalorado el panel en el que hay que colocar la foto según si el niño está en casa o en el cole?, ¿damos tiempo a los niños para la evocación, el comentario, el recuerdo,...?, ¿es posible vivir la ausencia, el regreso, el rencuentro,... en la etapa del 0 a 3 años?, etc. etc.


José María Toro en su libro Educar con "Co-razón" reconoce que la ausencia y el regreso hay que vivirlo como un acontecimiento. Esto fue lo que me llevó a reflexionar sobre el día a día en la escuela: ¿cómo vivimos la ausencia, el regreso, el rencuentro,... en el día a día de los más pequeños?

  • Es frecuente que en la escuela infantil falten niños por enfermedad o por circunstancias familiares: normalmente el educador toma la iniciativa para saber quién está y quién no -es el que lleva la voz cantante-: "¿quién falta hoy?" o "¿está Pepito?" son frases que se escuchan todas las mañanas y, acto seguido, se coloca la foto de estos niños que no están en una de las ventanas de la casa en vez de en la del colegio, en el panel de asistencia. No sé si esto está bien o mal, no soy nadie para juzgar, pero creo que la ausencia tiene que vivirse desde el corazón, desde el mundo de las emociones,... Parece difícil y no voy a decir que sea fácil, especialmente con niños tan pequeños.
  • Es frecuente que se reincorporen día tras día niños que han estado ausentes por enfermedad u otras circunstancias: es curioso que muchos adultos cuando están enfermos les preguntemos: "¿qué tal vas?", "¿sanaste?"... En cambio cuando son los niños los que se incorporan se nos olvida ese lado humano, porque estamos tan sumergidos en rutinas, programaciones,... 
  • Todos los cursos los niños del aula de dos años pasan al cole de mayores: lo cierto es que siempre hay alguno, de los que se quedan en la escuela, que se acuerda de aquellos niños que compartieron con nosotros momentos pasados: hay un recuerdo, una mención,... Es agradable ver el rencuentro entre unos y otros, es un momento tan sentido,... Pero esto último no es frecuente porque reconozcamos que el problema está en que: por un lado, se rompe el vínculo entre los pequeños que continúan en la escuela y los que pasan al cole y, por otro lado, los que pasan al cole rompen vínculos con su pasado. Es muy raro -aunque siempre hay alguna excepción- que en el cole de mayores les den pie a conversar sobre su pasado o se establezca algún tipo de vínculo (actividad, proyecto colaborativo,...) con la escuela de 0 a 3 años. 
  • Ausencia del personal: es frecuente que en las escuelas haya mucha movilidad de personal (vacaciones, bajas,...). Los niños aunque son pequeños notan los cambios de personal. Y, bueno, suena un tanto absurdo pero a veces, cuando vamos a cubrir a alguien, nos olvidamos de la educadora ausente, asumimos el rol de protagonistas durante ese espacio-tiempo y relegamos a la otra a un segundo plano.

Claves para introducir la ausencia, el regreso, el retorno,...

Es fundamental hablar de la ausencia, del regreso,... de una manera natural, acorde al momento evolutivo,... Es importante explicar la causa (es por enfermedad, por trabajo de uno de los padres,...).
Como dice José María Toro en su libro Educar con "Co-razón": "Las cosas que nos pasan suelen tener unas 'causas' y no siempre son motivos voluntarios, de propia decisión personal los que llevaba a determinados compañeros lejos de nosotros durante bastante tiempo".

¿Qué aprendemos introduciendo la ausencia, el regreso,...?

  • Aprendemos que: "la distancia no implica necesariamente una separación".  
  • Aprendemos a preocuparnos por el bienestar de las personas.
  • Reforzamos la expresión oral.
  • Se dan herramientas respetuosas y naturales para tomar contacto con los otros.
  • Nos adentramos dentro de nuestro mundo interior: emociones (empatía, tristeza, alegría,...), sensaciones,...
  • (...)

Algunas sugerencias para el aula: 

  • Los educadores siempre, siempre tendrán presentes a los que faltan. Por ejemplo si una compañera deja la escuela por circunstancias familias, la educadora seguirá poniendo en el panel de asistencia la foto de la niña. De esta manera, indirectamente, induciremos a los niños a que tengan presentes en sus conversaciones, recuerdos,... a esa niña.
  • Mantener sus mesas sin ser ocupados por nadie o incluir su material en el día a día aunque no se use. Por ejemplo si tenemos una bandeja en la que cada niño tiene su vaso -con su nombre-, cuando sea el momento de beber, siempre incluiremos todos los vasos, incluso los de los niños que no están en ese momento en clase. Así ayudaremos a fortalecer los vínculos. 
  • Las fotos son un buen aporte para trabajar la ausencia, el recuerdo,...  
  • Si en algún momento vamos a sustituir a otra educadora habrá que tenerla presente de alguna manera: menciones, fotos, recuerdos,... 
  • Tener algún ritual que nos permita ver quien está presente o ausente y/o alguno que nos permita recordar a los que no están.  Por ejemplo si un niño está hospitalizado podemos pedirles que le hagan un dibujo entre todos. Otro ejemplo (este me lo pasó una buena amiga, es una adaptación de un ritual que aparece en el libro de José María Toro en su libro Educar con "Co-razón").
         1. Mimar el ambiente: música relajante de fondo, luz tenue,...
         2. Todas las mañanas, los niños se sientan en círculo.
         3. Llamar al silencio, a la calma,... respirar profundamente.
         4. Tomar conciencia de quién está presente y quién no.
         5. Seguir respirando: coger aire y expulsarlo.
         6. Dibujar un sol en el aire: primero un círculo, luego dibujarle los rayos e imaginar que cada uno de esos rayos llega al corazón de las personas que están ausentes.
         7. Al terminar, dar pie a conversar (¿qué sentistéis?, ¿estabáis a gusto?,...). No siempre, pero muchas veces las personas ausentes estan presentes en esas conversaciones.
        

 Y vosotros ¿cómo trabajáis el tema de las ausencias, los regresos, los encuentros,... con los más pequeños?

14 comentarios

  1. Pues nunca había profundizado yo en este tema hasta que he leído tu entrada. Aunque trabajo en 2° ciclo de infantil y por tanto son más mayorcitos y conscientes de las ausencias , si procuro destacar la causa o posible causa de la ausencia y cuando regresan les pregunto y tal. Cuando algún compi se ha ido le hemos hecho un regalo entre todos o hemos dejado su nombre durante ese curso. Quizás en ausencias largas podríamos comentar qué echamos de menos de ese compañero, que le podemos decir cuando vuelva... darle un poquito de protagonismo . ;-)

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    1. ¡Mil gracias por tu aporte y reflexión! :) Un abrazo grande.

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  2. Gracias por las sugerencias, Isabel. Todas muy acertadas .Un abrazo.

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    1. Gracias a ti por dejar tu huella por aquí. Un abrazo grande.

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  3. Estupendo el enfoque que le das a la ausencia y el regreso. La verdad es que a veces no lo trabajamos lo suficiente. De ahora en adelante lo tendré un poquito más en cuenta. Gracias. Un abrazo.

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    1. Mil gracias por dejar tu huella por aquí. :) Como bien dices, es algo que no trabajamos lo suficiente pero es algo a tener en cuenta y hay que mimar. Un abrazo grande

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  4. Un artículo genial que invita a la reflexión. Me ha "enganchado" de principio a fin. Gracias Isabel : )

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    1. Me agrada que te haya enganchado. Mil gracias, Noelia. Un abrazo grande.

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  5. una entrada estupendísima, Isabel. se la paso a mis compas de 2 años. Siempre es un tema recurrente con el que nos encontramos año tras año. un besito.

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    1. ¡Mil gracias, Blanca! Como bien dices un tema recurrente. Un beso.

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  6. Una interesante reflexión, quizás la ausencia se banaliza porque la forma de abordarla sea rutinaria, observas que hay niños interesados y otros no, hay niños que controlan y perciben enseguida quién falta y otros no. A mí me parece que dejarlo en manos de los niños es más natural, es decir, si tienen ellos la posibilidad de acceder a las fotos de manera voluntaria, ellos mismos te traen la foto para decirte que Fulanito no ha venido, entonces se habré una oportunidad de dialogar con ese niño o niños sobre esa ausencia, porque en grupo grande los que no prestan atención por el motivo que sea condicionan la dinámica del diálogo, y el adulto tiene que intervenir demasiadas veces (callar un poco, estate quieto, no le empujes, acércate, escuchar...) cuando hablamos en el corro de 18 o 19 niños de 2 años es lo que pasa con cierta frecuencia. A mí me parece que el adulto debe conocer las relaciones entre los niños y quizás sea más significativo hablar con aquellos niños que sabemos que son más cercanos o amigos y de vez en cuando si lo estimamos oportuno hacerlo en gran grupo. Hay una actividad en la que todos en corro se invita a cerrar los ojos a los niños y el adulto con una tela cubre a un niño determinado, te quedas cerquita y le dices estoy contigo y estamos escondidos...El adulto pregunta al grupo quien está escondido, y resulta muy interesante para conocer la presencia/ausencia de un niño en concreto.
    He de decir que no me gustan las "asambleas" en estas edades, me gustan en pequeño grupo y no por imperativo del adulto.
    Me gustan algunas de las propuestas que compartes Isa. Gracias por tus siempre coherentes reflexiones. Saludos

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    1. Muchas gracias por el aporte tan enriquecedor. Como siempre me has ayudado a sacarle más partido a esos momentos. Mil gracias. Bicos.

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